A la espera de la consolidación del balance de Celsia en 2013, que a septiembre registró utilidades por 205.362 millones de pesos, su presidente Juan Guillermo Londoño, dijo en entrevista exclusiva con El Colombiano que no obstante los buenos resultados, preocupan los niveles de violencia que afectan sus operaciones.
Tres días sin poder suministrar energía a Buenaventura por atentados a la infraestructura energética, otros más que perjudicaron la operación en Salvagina en el Valle del Cauca, al igual que tropiezos en algunas zonas del negocio de distribución en el suroccidente del país, al no dejarlos entrar a leer y cobrar el servicio, así como otros problemas de orden público en Roncesvalles (Tolima) en el proyecto Cucuana, hacen parte de la lista de actos que perjudicaron el negocio energético y encarecen la operación por sobrecostos.
Impactaron los atentados en 2013...
"Fue un año complejo, aunque quiero destacar que recibimos el apoyo del Ejército en las zonas afectadas, pero es duro por los sobrecostos que genera el derribamiento de torres energéticas porque estas no se aseguran".
¿Hay esperanza de paz?
"Como colombiano soy optimista con lograr la paz pero el no saber qué se está negociando con detalle en La Habana termina siendo un enigma que esperamos sea respondido prontamente por el Gobierno. Como agentes de industria en un escenario de paz, sin duda la industria mejorará sus indicadores porque no se arriesga la confiabilidad del servicio (suministro). Sin duda, el país será más competitivo en su tarifa eléctrica si hay menos sobrecostos por seguridad. La doble línea a Buenaventura se hace por el tema de inseguridad, para garantizar el servicio si hay algún atentado".
¿Y cómo va esa obra?
"Está parado todo porque ni los estudios previos se han podido hacer desde 2011. Allí el tema cultural es complejo con los indígenas. Por ejemplo, nos llegó una citación por una demanda de haber inducido al suicidio de un indígena, porque talamos el árbol de la felicidad para hacer los estudios, supuestamente. Es una inversión de 30.000 millones de pesos que está parada".
¿Qué otros aspectos del país les preocupa?
"La gobernabilidad del territorio colombiano, derivado de los asuntos socioambientales, esa es la gran incógnita para el desarrollo del país. También la falta de claridad en el plan de concesiones viales, el mismo plan eléctrico preocupa porque los temas de licenciamiento no marchan a la velocidad requerida, evidenciando una desarticulación entre las entidades del Estado para la aprobación de proyectos. El tema de las consultas previas también es algo difícil, el licenciamiento se ha vuelto muy complicado y la dificultad en la compra de predios, hacen que no tengamos una industria energética competitiva. Es el dilema entre desarrollo y estabilidad ambiental".
Es duro frenar proyectos...
"En el estudio de la doble línea a Buenaventura debo hacer consultas con diferentes comunidades indígenas pero no se ha podido avanzar al respecto y el puerto podría apagarse por falta de suministro. El alcalde y gobernador son nadie frente a las consultas previas y los licenciamientos, donde comunidades hasta de 200 familias ni siquiera han dejado realizar las labores de estudio del proyecto. Así se demuestra la ineficacia del Estado como agente inversor, porque no es un ejecutor eficiente de los recursos que posee. Debemos hablar con "los príncipes" de cada comunidad, con ellos hay que hablar, pero es gente que vive de eso, de hacerle peaje a la obra".
Retomando las cifras de 2013, cómo estuvieron en megavatios...
"A pesar de haber sido un año bastante seco, especialmente en ciertas regiones del país, esto permitió que las plantas térmicas nuestras produjeran más cantidad y además nos cogió con buen precio, combinación ideal. La capacidad de producción nuestra es de 1.777 megavatios (1.000 hídricos y 777 térmicos). A nivel de inversiones llegamos el año pasado a 260.000 millones de pesos en los negocios de generación y distribución, donde fundamentalmente avanzamos los proyectos que están en desarrollo y las subestaciones nuevas que entraron en servicio".
¿Cuántos clientes tienen ustedes en distribución?
"Contamos con 560.000 clientes en el Valle del Cauca a través de Epsa, con altos niveles de satisfacción y buen comportamiento de cartera".
¿Qué les quedó faltando el año pasado?
"A pesar de haber sido un año muy bueno nos quedó un tema pendiente y fue el no haber logrado ninguna adquisición importante".
¿Cuáles son las expectativas de la compañía en este 2014?
"Proyectamos 600.000 millones de pesos en inversiones. De estos unos 355.000 millones serán en Celsia Zona Franca en Barranquilla y en Epsa (suroccidente) otros 200.000 millones. Esperamos terminar Cucuana en Tolima y continuar con la reconstrucción de proyectos dañados por atentados. Avanzar en la construcción de la doble línea entre Calima y el puerto en el Pacífico. Que sea una línea complementaria y sustituya cuando haya alguna voladura para no paralizar al puerto. También la inversión para este año pasa por la incorporación de herramientas tecnológicas para nuestros clientes, lecturas remotas, avances en energía eólica".
Están con una agenda cargada de objetivos. Qué otras oportunidades despuntan?
"La nueva ley en energías renovables que está para sanción presidencial porque por primera vez se crea una legislación al respecto como gran oportunidad para el desarrollo energético alternativo en el país. La idea es tener una dinámica de política energética que vaya en bien de la competitividad del país. La sostenibilidad del sector industrial (40 por ciento de la demanda del país) es importante para el sector eléctrico colombiano. Seguimos con estudios eólicos y solares en la costa Atlántica".
¿Y qué decir del negocio de gas?
"La confiabilidad del gas natural es clave para su suministro. Esperamos también que la nueva regulación del gas natural permita nuevos servicios para bien de los clientes. En Celsia, el gas natural es importante. Solo en Barranquilla invertimos 30 millones de dólares en la planta que está aledaña a la zona franca Celsia. Las obras van por la tercera parte y se hicieron unas inversiones el año anterior. Ya se puede consumir el combustible líquido que movemos allá. Aunque podríamos llenar la vía 40 con carrotanques en el transporte de diesel, creemos que es más responsable con el medio ambiente hacerlo a través tubos para que vaya desde el puerto hasta nuestra zona franca. El país no tiene diesel suficiente y por eso importamos, donde el proyecto de líquidos de Celsia debe quedar listo el 30 de junio de este año".
¿Cómo nos comparamos internacionalmente con el gas?
"Colombia es uno de lo 10 países más exitosos en el uso y masificación de gas natural, en todos los sectores de la economía. Si bien hemos sido exitosos en el consumo no preveíamos el suministro. Falta una política energética para que ese gas que está en el subsuelo salga como oferta. Hacia 2017 Colombia va a tener que importar gas natural, no existía un reglamente de comercialización de gas natural, este apenas salió en el segundo semestre del año pasado. Hay dos esquemas: un gas que va a entrar importado y un nuevo marco regulatorio".
¿Es buena alternativa?
"El energético depende de que llueva, el año pasado llegamos a diciembre con embalses al 68 por ciento y no al 80 como sucede normalmente. Apareció la energía térmica a suplir pero no tenemos certeza de esa producción. Necesito saber cuál es costo de los insumos, si uno no tiene certeza no puede ofertar, algo de que los industriales se quejan porque no les ofrecen energía termoeléctrica, dado que no hay certeza a futuro. El total de la potencia energética en Colombia es de 14.000 megavatios instalados pero se consume 10.000 megavatios. El problema es que todo no puede salir a ofrecerse a largo plazo. Apenas en noviembre salió la regulación para comprar gas en 2014, no nos podemos comprometer en el mediano plazo. Hay falta de claridad en la política eléctrica.
¿Qué otros proyectos están en carpeta?
"Seguimos trabajando en el licenciamiento del proyecto Porvenir 2 entre San Carlos, San Luis y Puerto Nare, mientras esperamos noticias para saber cómo será el desarrollo del proyecto hacia finales del segundo semestre de este año.
¿Celsia es responsable en lo social y ambiental?
"Queremos pasar del dicho al hecho porque la inversión social en 2013 fue más de 20.000 millones entre Celsia y Epsa en estos proyectos de alto impacto para la sociedad. Incluimos un trabajo de educación con 5.000 millones de pesos en zonas de influencia para estratos 1,2,3, Santa Rosa de Osos, Don Matías, Jericó, Buenaventura, Dagua, Palmira y Buenaventura, municipios que impactamos con nuestra operación. La idea es que las personas entiendan que es posible un desarrollo social. En la planta de Barranquilla invertimos 4 millones de dólares en insonorización"
DICEN DE...
COMPARACIÓN TERMOELÉCTRICA CON PERÚ
Las quejas a nivel nacional de los industriales pasan por el tema de los precios de la energía. El gas se convierte en alternativa pero no se puede garantizar su oferta en el largo plazo. El gas natural en Perú está por debajo de 2 dólares y nosotros producimos energía con gas a 6 dólares. El gobierno peruano subsidia el gas natural para la producción de energía pero en Colombia no ocurre igual. A nivel de comparaciones, el sector termoeléctrico colombiano le cuesta producir energía un 200 por ciento más que en Perú. A esto hay que añadirle los sobrecostos por el tema de inseguridad y esto no hace al país competitivo.
EN DEFINITIVA
Celsia espera que las reglas de juego en el negocio energético cambien para el desempeño de la compañía en este 2014, pero sobre todo, para que el país sea competitivo energéticamente.