Requisitos de las fuentes de iluminación según el RETILAP

Publicado: 28 de julio de 2012 Categoría: Noticias del Sector

De acuerdo al RETILAP, antes de instalar cualquier tipo de sistema de iluminación, debe cumplirse con un proceso previo de garantías.

Requisitos de las fuentes de iluminación según el RETILAP

De acuerdo al RETILAP, antes de instalar cualquier tipo de sistema de iluminación, debe cumplirse con un proceso previo de garantías. Así, conocer en profundidad las condiciones del espacio de trabajo ayuda a tomar decisiones acordes con las necesidades (humedad, temperatura, exterior o interior). También resulta indispensable saber los requerimientos de luz, su uso y el tiempo de permanencia de la fuente, con el fin de garantizar la máxima eficiencia energética y un flujo luminoso mantenido en los niveles permitidos.

 

Una vez realizado el estudio de estado, el RETILAP aconseja escoger cuidadosamente la luminaria o fuente luminosa que mejor encaje con el espacio a iluminar. Algunos factores que deben ser valorados son su eficacia, flujo, características fotométricas y vida útil. Los fabricantes de productos de iluminación están obligados a suministrar información técnica detallada en cada producto. Es la manera de diferenciar y catalogar las diferentes fuentes y luminarias.

 

Según el reglamento, todas deben ser eficientes en el ahorro de energía, seguras para el ser humano, respetuosas con el medio ambiente y capaces de cumplir los requerimientos de iluminación de emergencia. Por ejemplo, el RETILAP exige un contenido máximo de mercurio (entre 5 y 10 miligramos según los casos) y prevé futuras reducciones de plomo, así como ensayos previos que certifiquen sus cualidades. De no cumplirse estas premisas, pueden ocasionar dolores de cabeza, irritación de ojos y trastornos musculares.

 

Según los decretos 3450 de 2008 y 2331 de 2007, queda restringido el uso de bombillas o lámparas incandescentes. Actualmente, su comercialización o uso en iluminación doméstica están prohibidos. Así, las lámparas incandescentes halógenas se limitan a espacios donde se requiera una alta reproducción del color CRI. Por ejemplo, un espacio interior que requiera nitidez y brillantez para fines fotográficos. En cualquier caso, el RETILAP advierte sobre la prevención de fallas prematuras antes de realizar sustituciones masivas.

 

Las luminarias de alumbrado público deben cumplir con tres requisitos fundamentales. En primer lugar, la eficiencia luminosa, que exige un conjunto óptico con un porcentaje de transferencia de flujo luminoso de al menos el 60%. Además, los reflectores deben presentar un coeficiente de reflexión superior al 85%, sin estar esmaltados o cubiertos con pintura. La superficie de los refractores, en tercer lugar, tiene que evitar la acumulación de partículas y sedimentos de cualquier tipo.

 

Cualquier instalación nace preocupada por la prevención. Por ejemplo, todo sistema de alumbrado instalado a nivel del suelo o empotrado debe evitar exposiciones que superen los 90ºC sobre materiales combustibles adyacentes. De esta manera, quedarán prevenidos posibles incendios y la vida útil de la fuente quedará prolongada.

 

De la misma manera, deben cumplirse todas las recomendaciones efectuadas por el RETILAP para instalaciones en espacios interiores, como oficinas, centros comerciales, industrias o colegios. Las fuentes luminosas ubicadas en cualquier centro de trabajo deben conseguir unas condiciones visuales óptimas, buscando el bienestar y la comodidad de los usuarios. Éstos pueden estar expuestos durante un gran número de horas al día y sufrir las consecuencias de una instalación defectuosa.

 

Todo profesional debe tener en cuenta los valores de iluminación. Así, normalmente quedan establecidos niveles de iluminación superior, dependiendo del mantenimiento, la fuente escogida o las probabilidades de ensuciamiento. Por uno u otro motivo, la pérdida de flujo resta valor a la iluminación inicial. Por tanto, el propio diseño debe tener en cuenta estos ciclos con el fin de mantener un nivel de iluminación adecuado (mínimo mantenido).

 

Regresando a la intemperie, el RETILAP incluye algunos requerimientos específicos para el alumbrado público que deben cumplirse rigurosamente. La visibilidad es parte fundamental de este proceso, ya que una iluminación adecuada debe facilitar el paso normal de peatones y vehículos. Así, la instalación busca la mejor distancia, la menor altura de montaje y la potencia eléctrica más eficiente posible. El reglamento acepta valores sin determinar dependiendo del caso concreto.

 

Además, cantidad y calidad son igual de importantes en un proceso de instalación. El alumbrado público pretende iluminar calzadas y andenes de forma segura, cómoda y según velocidades predeterminadas. Es decir, se trata de que cualquier usuario a velocidad normal puede evitar obstáculos como aceras, señalizaciones o encrucijadas. En el caso de un peatón, éste debe distinguir el obstáculo a una distancia mínima de diez metros.

 

En el caso de un automovilista la velocidad cobra más trascendencia. Suponiendo una media de 60 km/h, debe percibir el obstáculo a unos 100 metros, siendo mayor la distancia en caso de velocidades superiores. La elección del alumbrado en este caso también debe valorar la densidad y la naturaleza de la circulación. Un casco urbano, por ejemplo, aumenta la frecuencia de obstáculos de una carretera.

 

Otro factor de gran influencia en el alumbrado exterior es la confiabilidad de la percepción. La iluminación busca un elevado nivel de luminosidad en el fondo, mientras que apuesta por un nivel bajo para el obstáculo. Ese contraste facilita la percepción. Además, es especialmente importante evitar un deslumbramiento alto que pueda ocasionar algún accidente.

 

La comodidad visual aparece como otra característica imprescindible en la seguridad del tráfico vehicular. De no haberla, corre peligro la concentración y pueden surgir síntomas de cansancio ocular. Controlar la relación de una fuente con sus alrededores es especialmente útil cuando los objetos (una señal, por ejemplo) están elevados. Otros puntos que todo profesional debe tener en cuenta son la evaluación económica y financiera de un alumbrado, el uso racional y eficiente de energía, las condiciones ambientales del entorno y la reglamentación vigente sobre el mobiliario urbano.