En Rionegro, Antioquia, se encuentra una casa inteligente, eficiente, amigable con la naturaleza y la primera en Latinoamérica en recibir la certificación LEED for homes (Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental entregada por el Consejo de Construcción Verde de Estados Unidos). Una apuesta por generar un cambio social y cultural hacia la construcción sostenible.
"Nosotros quisimos que un tercero reconocido nos evaluara y nos dijera qué nivel de sostenibilidad podía alcanzar la vivienda que íbamos a construir. Existen cuatro niveles de certificación y nosotros decidimos apuntarle a la categoría Gold. Dentro de esta se evalúan criterios como diseño e innovación de procesos, la localización y acoplamiento en el sitio y el uso eficiente del agua y la energía, entre otros puntos. A diferencia de los demás sistemas de calificación, la LEED for homes requiere de inspecciones en el sitio durante y al final de la obra", afirma el ingeniero Édgar Parra, líder de este proyecto que lleva por nombre '4U2BERESPONSIBLE' (Para Ser Responsable).
Cuenta con un área de 4416 metros cuadrados distribuidos en zonas verdes, senderos, áreas construidas y zonas de servicio. La residencia posee una vista espectacular al Valle de San Nicolás y una ubicación preferencial, pues tiene cerca hospitales, centros médicos, centros comerciales, clubes, colegios y el aeropuerto internacional José María Córdoba.
La estructura principal de la vivienda se encuentra soportada por vigas y columnas en acero. Para el sistema de muros se empleó acero galvanizado, lo que hace que la vivienda sea 70 % más liviana que una vivienda tradicional. Otro detalle es la huella de carbono, ya que la emisión la emisión de CO2 en la construcción es inferior a la de una casa en concreto. A lo anterior se suma que al morir la estructura, el acero se puede reciclar en un 94%.

Está completamente domotizada, contando con sistemas inteligentes que controlan la iluminación, los electrodomésticos, el sonido, los extractores, las fuentes, la seguridad, el circuito cerrado de cámaras y la piscina. "Todo está orientado a la eficiencia energética. Por ejemplo, la iluminación es de tipo LED con 780 bombillos de color frío y calido, todos controlados por sensores de presencia. Además, cada ambiente tiene tabletas en las cuales se podrá programar el estado que desea: ecológico, normal, modo fiesta", asegura el ingeniero Parra.
Cuenta con 13 unidades de paneles solares que generan 3120 vatios por hora. Estos son manejados por un sistema bluetooh que reglamenta la hora y el tiempo de uso de servicios como la lavadora o la secadora. El objetivo es minimizar la cantidad de baterías. Será el dueño de la vivienda el encargado de programar las actividades principales y las secundarias.

La piscina es climatizada gracias a la energía solar y cuenta con una cubierta al ras del agua, disminuyendo la evaporación y por consiguiente, la pérdida de energía. La vivienda también tiene un sensor de temperatura que sabrá si el agua se ha enfriando. Lo que hace es recircular el agua para mantenerla caliente, así cuando se abra la grifería, nadie tendrá que esperar a que esté cálida, evitando el desperdicio.
Adicionalmente tiene una planta de tratamiento que recoge las aguas lluvias y las potabiliza. También una planta para aguas grises que provienen de las duchas y los lavamanos.

"La sostenibilidad no es solamente para las personas con mayores recursos económicos", dice Édgar. Es por eso que quieren transcender a todos los estratos. Ahora buscan construir una vivienda con condiciones básicas de sostenibilidad, que pueda obtener también una certificación LEED. La idea es aplicar mecanismos pasivos de climatización y ventilación. Esto quiere decir, usar los muros y placas como ductos de otra clase de materiales que acumulen el calor y lo transfieran al interior de las casas.