Publicado: 11 de abril de 2012
Categoría: Noticias del Sector
Para la coordinación regional de Córdoba, hablar de las experiencias vividas en el tema de la inspección básicamente significa tocar 2 temas, el volumen de inspecciones realizadas y el tratamiento dado a las no conformidades encontradas.
Sin duda alguna la inspección de instalaciones eléctricas además de mejorar la calidad y seguridad de las construcciones, ha generado mayor conciencia en los constructores acerca de la importancia y la necesidad de contar con los servicios de ingenieros electricistas que proyecten y desarrollen la infraestructura eléctrica de una obra y el departamento de Córdoba no es ajeno a esta dinámica.
La tarea del ingeniero electricista no esta limitada simplemente al final de proyecto cuando se identifica que la instalación eléctrica requiere una subestación para la conexión a las redes, por el contrario el ingeniero participa activamente en las diferentes etapas del desarrollo del proyecto.
La presencia del CIDET en el mercado regional, ha permitido ver como los traumatismos que inicialmente causaban las inspecciones para un constructor, hoy se han convertido en más y mejores oportunidades llegado el momento de ofrecer el proyecto y menores dificultades en el momento de poner en servicio la instalación. El dictamen de inspección del CIDET, se ha convertido en un valor agregado significativo para los proyectos en la región.
En cuanto al tema de las no conformidades encontradas y de acuerdo al segmento representativo con el que se cuenta en el mercado de las inspecciones de la región, se podría hablar de una especie de clasificación de las no conformidades en 2 niveles:
Un primer nivel recurrente aun, de no conformidades presentes desde la concepción del proyecto, es decir, relacionadas con fallas en la planeación y organización del mismo, tales como, inexistencia de memorias de cálculos eléctricos, falta de evaluación del nivel de riesgo, carencia de planos eléctricos de la instalación o existentes firmados por arquitectos, ingenieros civiles, electricistas o instaladores eléctricos sin matrícula profesional y utilización de materiales sin certificado de conformidad de producto.
De este nivel, se deriva un segundo nivel que representa las no conformidades técnicas o de campo, entre las que se han encontrado principalmente, insuficientes salidas de tomacorrientes en viviendas, carencia de protección GFCI en puntos requeridos, sobrellenado de canalizaciones, errores en la ubicación de gabinetes y tableros, espacios insuficiente para subestaciones y fallas en cableado y conexionado.
El análisis del comportamiento y el desarrollo de la inspección en la región, coincide con la dinámica del sector en el país, las dificultades que se sortearon en lo primeros meses de la implementación del proceso de inspección RETIE y el gran empuje impreso por todos los participantes del sector en su divulgación.
Así como aun se necesita más divulgación, también se requiere de mejor regulación y vigilancia de los entes encargados de velar por las buenas prácticas tanto de la ingeniería eléctrica como de la libre pero honesta competencia, para que con el paso del tiempo el proceso de inspección no se convierta en una simple exigencia verificada en solo un certificado. Si se tiene en consideración el aumento progresivo del consumo de la electricidad y la gran dependencia que se tiene de este servicio, cabe preguntarse, hasta que punto la aplicación y cumplimiento del Reglamento RETIE, mejorará los estándares de seguridad y calidad en las obras eléctricas? La respuesta a este interrogante es la reflexión mas clara que sobre el tema se podría realizar.