Detrás de la decisión del fondo de capital colombiano Tribeca de vender el control accionario de dos grandes plantas térmicas del país, hay una estrategia de actores locales y extranjeros que quieren controlar el sector energético.
Termocandelaria se encuentra en Cartagena y Tebsa en Soledad (Atlántico). La primera posee una capacidad instalada de 314 megavatios y 6,8 por ciento del mercado. Entre tanto, la segunda es la planta térmica más grande de la nación, con 791 megavatios de capacidad instalada y 17,2 por ciento del parque total.
Las dos empresas representan 7,1 por ciento del total de la capacidad instalada de generación de energía (térmica más hídrica) y 24 por ciento de la térmica, que suma 4.591 megavatios.
Los compradores de las acciones en Termocandelaria y Tebsa fueron las sociedades Vince Business Corporation, Moneda Internacional, Bancard International Investment y SCL Energía Activa (Sclea).
“Hoy somos el operador térmico más grande de Colombia y en Perú estamos entre las tres generadoras más grandes”, afirmó Juan Alberto Fernández, el presidente de Sclea, durante una reciente intervención en Santiago de Chile.
Pero Sclea no solamente busca ser un accionista, también quiere expandirse en otros campos del sector de energía en el país. La firma está promoviendo la construcción del primer terminal de gas natural licuado de Colombia. La planta tendría una capacidad de 160.000 metros cúbicos de gas, suficiente para generar 1.000 megavatios.
Actualmente en Colombia la capacidad instalada en energía es de 15.489 megavatios, de los cuales el 29,6 por ciento (4.591 megavatios) es de origen térmico y el 70,4, hídrico (10.898 megavatios).